ABORDAJE DE LA TORMENTA ARRÍTMICA: ¿CUÁL ES SU IMPORTANCIA CLÍNICA?

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La tormenta arrítmica (TA) es un estado de hiperreactividad eléctrica desencadenado por múltiples factores predisponentes, como la insuficiencia cardíaca congestiva (ICC), el infarto agudo de miocardio (IAM), patologías estructurales y alteraciones genéticas que afectan los canales iónicos encargados de generar el potencial de acción del miocardiocito. Su diagnóstico se basa en la vigilancia clínica y la lectura de datos del DAI, (desfibrilador automático implantable) en la cual se tendrán en cuenta 3 o más episodios de TV o FV, espaciados por 5 minutos en un espacio de 24 horas. La prevalencia se encuentra entre el 10-20 % en aquellos pacientes usuarios de DAI, además de aumentar en 1,4 veces más el riesgo de muerte en estos sujetos. El objetivo del presente estudio realizado por Gabriel Ruiz Hernández, Jorge Palmezano Díaz, Luis Moreno Useche y Gianmarco Camelo Pardo fue realizar una descripción detallada de la TA que permita reconocer su importancia, presentación clínica y factores asociados, para ayudar a establecer un diagnóstico oportuno y temprano.

Electric lightning in the form of a circle heart and square with bright discharges of current 3d illustration

Es un estudio longitudinal de pacientes con cardiopatía isquémica y cardiopatía dilatada, la TA se presentó con una incidencia similar entre los dos grupos de 5,8 % y 6,9 %, respectivamente. Así mismo, mostró que la TA es causa de reingreso hospitalario en dichos pacientes, en una proporción del 65,4 % para la cardiopatía isquémica y del 50 % para la cardiopatía dilatada  (6,7).Por otro lado, Cury et al. evidenciaron, en un estudio retrospectivo  de  pacientes  con  miocardiopatía  chagásica que usaban DAI, que la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) disminuida no estaba relacionada directamente con la aparición de la TA, reportando un 44,2 % en el grupo con TA y un 37,4 % de FEVI en el grupo sin TA. 

Existen diferentes factores de riesgo asociados a la TA. Fisiopatológicamente, se producen las alteraciones en la conducción del calcio a nivel intracelular; igualmente, en el miocito cardíaco se originan señales eléctricas fuera del nódulo sinoauricular que conducen a arritmias cardiacas. La reentrada es el mecanismo principal para las arritmias ventriculares sostenidas. Además, ciertas afecciones cardíacas crónicas pueden propiciar una remodelación neural, que provoca una reducción de la entrada parasimpática y una eventual hiperinervación simpática; por lo cual, un aumento temporal de la actividad simpática podría favorecer el inicio de un episodio arrítmico y, si el paciente usa DAI, las descargas del mismo aumentarían el tono adrenérgico, creando un círculo vicioso que puede conducir a establecer la TA. 

Con todo, se encontró que la patología isquémica coronaria es el principal desencadenante de la TA con una incidencia del 76,47 %. La segunda causa de TA es el antecedente de arritmias, como TV o FV, con una frecuencia del 70,58 %, alteraciones electrolíticas en un 41,17 %. El tercer lugar y el cuarto lugar fue compartido por la insuficiencia cardiaca congestiva agudizada, la canalopatías y el síndrome de QT largo congénito o adquirido, con una frecuencia del 35,29 %. 

Las manifestaciones clínicas pueden ser variables, desde palpitaciones, presíncopes y sincopes, los cuales son los síntomas más importantes y requieren intervención temprana; también puede existir dolor torácico. En el caso de las palpitaciones estas suelen ser de inicio y terminación repentina; en aquellos pacientes que además se palpitaciones se acompañen de pérdida del estado de conciencia es vital descartar cualquier tipo de alteración electrocardiográfica (taquiarritmias o bradiarritmias). En la valoración inicial se debe realizar un electrocardiograma de 12 derivaciones acompañado de una valoración integral mediante un interrogatorio, detallando la posible medicación antiarrítmica que recibe el paciente. Lo primordial para el manejo terapéutico efectivo es establecer el desencadenante de la TA. En caso que se presente una TV con inestabilidad hemodinámica, la cardioversión eléctrica es el tratamiento de elección y se debe realizar de forma inmediata; por otro lado, si se presenta con estabilidad hemodinámica se puede realizar cardioversión eléctrica o considerar cardioversión farmacológica. Ante el alto potencial de recurrencia y el alto riesgo de mortalidad que esto supone, debe ser valorado cada paciente en una unidad de cuidados intensivos (UCI) (2). El soporte hemodinámico mecánico, como el uso de bombas de balón intraaórticas, dispositivos de asistencia ventricular izquierda o sistemas de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), son de gran ayuda como puente de recuperación en el caso de que el paciente requiera trasplante o ablación con catéter. En un estudio de casos y controles, en el que se incluyó a 376 pacientes, en los cuales se usó ECMO después de la terapia de desfibrilación, se demostró una mejor respuesta clínica en el periodo de las primeras 24 horas de uso, pero un mayor riesgo de muerte en el uso prolongado. Dentro de las técnicas de intervención más relevantes se encuentran: a) La anestesia epidural torácica: Consiste en la aplicación de un anestésico local en un espacio epidural torácico. 

Mayor información de este artículo e investigación ingresar al siguiente enlace.

http://revistas.udh.edu.pe/index.php/RPCS/article/view/538/974

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