LAS HORMONAS SEXUALES Y EL CORAZÓN: UNA CONEXIÓN VITAL QUE INFLUYE EN LA SALUD CARDIOVASCULAR

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Un estudio publicado en la Revista Peruana de Ciencias de la Salud de la Universidad de Huánuco ha revelado cómo las hormonas sexuales como el estrógeno, la progesterona y la testosterona desempeñan un papel mucho más importante de lo que se pensaba en el cuidado del corazón y el sistema circulatorio. Esta revisión científica, liderada por el investigador Kirolos Eskandar desde Alemania, abre una nueva ventana de comprensión sobre cómo nuestras diferencias biológicas afectan la salud del corazón, y sugiere caminos más personalizados para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Aunque comúnmente se les relaciona con funciones reproductivas, estas hormonas influyen directamente en la presión arterial, el metabolismo del colesterol, la inflamación y hasta el grosor de las arterias. Por ejemplo, el estrógeno –hormona femenina por excelencia– ayuda a relajar los vasos sanguíneos, reduce la acumulación de grasa en las arterias y mejora el llamado “colesterol bueno”. Esto explicaría por qué las mujeres en edad fértil suelen tener menos infartos que los hombres.

Por otro lado, la testosterona –principal hormona masculina– tiene un efecto dual: puede ayudar a reducir grasa corporal y mejorar la sensibilidad a la insulina, pero en exceso o en desequilibrio puede endurecer las arterias, aumentar la presión arterial y provocar coágulos. La progesterona también influye en la dilatación de los vasos y podría reforzar los beneficios del estrógeno, aunque aún hay mucho que investigar.

El estudio también alerta sobre los cambios que ocurren tras la menopausia. La caída del estrógeno aumenta el riesgo cardiovascular en mujeres, y aunque la terapia hormonal de reemplazo puede ofrecer beneficios, aún existen dudas sobre su seguridad a largo plazo. En este contexto, se enfatiza la necesidad de evaluar caso por caso antes de iniciar estos tratamientos.

Además, el artículo dedica un capítulo especial a las personas transgénero. La terapia hormonal afirmativa que reciben para adecuar su cuerpo a su identidad de género también influye en el corazón. Mientras que el uso de estrógeno puede mejorar la salud vascular en mujeres trans, el uso de testosterona en hombres trans puede elevar los niveles de colesterol y aumentar el riesgo de hipertensión. Sin embargo, se reconoce que aún se necesita más investigación para establecer pautas claras y seguras.

En resumen, esta revisión no solo demuestra que el corazón también responde a las hormonas sexuales, sino que urge a la medicina a considerar el género, la edad y el tipo de tratamiento hormonal al momento de evaluar el riesgo cardiovascular. En palabras del autor, se trata de avanzar hacia una medicina personalizada y equitativa, donde el cuidado del corazón no sea igual para todos, sino justo para cada uno.

Para mayor información revise el artículo de investigación a través del siguiente enlace:

http://revistas.udh.edu.pe/index.php/RPCS/article/view/574

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