PROGRAMA DE CONSEJERÍA REDUCE ANSIEDAD Y DEPRESIÓN EN PERSONAS CON VIH EN LIMA

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Un estudio en una organización comunitaria demuestra la eficacia de un acompañamiento psicológico especializado en mejorar la salud mental de pacientes con VIH.

Un estudio realizado en Lima ha revelado que un programa de consejería especialmente diseñado puede reducir significativamente los niveles de ansiedad y depresión en personas que viven con VIH. La investigación, liderada por la licenciada en enfermería Evelin García-Maiz de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se desarrolló en una organización de base comunitaria ubicada en Lima Este, donde participaron 36 personas diagnosticadas con VIH.

El estudio, de tipo cuasiexperimental, dividió a los participantes en dos grupos: uno experimental y uno de control. Solo el grupo experimental recibió el programa de consejería, que consistió en nueve sesiones distribuidas en tres semanas. Estas sesiones abordaron temas esenciales como el conocimiento sobre el VIH, el reconocimiento de los síntomas de ansiedad y depresión, y estrategias para manejarlos, incluyendo ejercicios de relajación, respiración, meditación y hábitos de vida saludable.

Los resultados fueron contundentes: antes del programa, el 17 % de los participantes del grupo experimental presentaban niveles altos de ansiedad y depresión, mientras que al finalizar la intervención esta cifra se redujo a solo el 6 %. A la vez, quienes presentaban niveles bajos de estos trastornos aumentaron del 28 % al 50 %, evidenciando una mejora significativa en su bienestar emocional.

La intervención también mostró mejoras en las dimensiones somática, cognitiva y afectiva de la salud mental de los participantes. “La consejería permitió no solo abordar los síntomas, sino también ofrecer un espacio seguro para la expresión emocional y fomentar la resiliencia”, explicó García-Maiz.

El estudio resalta el rol crucial que tienen las organizaciones comunitarias al ofrecer apoyo integral a personas con VIH, más allá del tratamiento médico, atendiendo también su salud mental. No obstante, se advierte que la investigación tuvo algunas limitaciones, como el tamaño reducido de la muestra y la ausencia de seguimiento a largo plazo.

Ante estos hallazgos, la autora recomienda que este tipo de programas se replique en otros contextos y se complemente con estrategias de apoyo familiar y social para fortalecer aún más su impacto.

Para mayor información revise el artículo de investigación a través del siguiente enlace:

http://revistas.udh.edu.pe/index.php/RPCS/article/view/618

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